El PJ rumbo al Pacto de Mayo y ley ómnibus, entre los crujidos y la redefinición de liderazgos

El peronismo atraviesa internas con foco en la provincia de Buenos Aires. Kicillof suma avales. La Cámpora contraataca. El massismo busca hacerse valer. Asoman al juego nacional gobernadores como Ziliotto.

Argentina
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“Javier Milei va tener una buena foto en Córdoba”. El peronismo observa el mapa nacional mientras ordena sus liderazgos entre ruidos y chispazos. Las distintas tropas se miran de reojo y ven que la búsqueda de acuerdos que encaró el Gobierno nacional conlleva el riesgo de quedar en soledad.

La nueva ley ómnibus se encamina, gracias a un proceso de pasteurización, a ser sancionada en el Congreso y solo un arrebato del Presidente, que nadie descarta, puede entorpecer los consensos con los dialoguistas. Si bien las demoras en el ingreso del proyecto acortan los tiempos, el Pacto de Mayo empieza a ser verosímil. “Va a tener una buena foto y puede ser muy buena si afina la estrategia”, dicen desde una provincia gobernada por el PJ. Y miran con especial atención el posicionamiento de los mandatarios patagónicos, un espacio que para esas batallas se desarmará de forma momentánea y hará que sus integrantes jueguen sus propios partidos.

Así, a casi un mes del Congreso que se realizó en Ferro, aparecen en el horizonte decisiones estratégicas desde un rol opositor que no termina de sentar bien al Partido Justicialista. El peronismo deberá operar entre erupciones declarativas de distintos referentes, con coletazos que continúan. Si bien en los comandos centrales le bajaron el tono al fuego cruzado y lo ven como “cotillón para la tribuna”, es un síntoma: una parte se atrinchera en La Plata bajo el comando de Axel Kicillof, La Cámpora contraataca a los dardos que le llegan desde los frentes (cada vez mayores) que ya desconocen su liderazgo, y empiezan a surgir nuevos ejes también en territorio bonaerense. En el interior, la menguante liga de gobernadores también se reconfigura y asoman mandatarios que buscan levantar el perfil.

Buenos Aires, la madre de la batalla

“No hablamos de internas”, dicen en el Instituto Patria. El silencio de Cristina también comunica. En especial respecto a la batalla más vistosa: la que tiene a Kicillof en el centro del ring. El gobernador bonaerense tuvo un fuerte respaldo de un excamporista, Andrés “Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia.
“Cualquiera que ose murmurar, conspirar o sembrar cuestionamientos extraños” contra Kicillof “está en una joda rara y no está jugando a favor del peronismo”, dijo, en alusión a la agrupación comandada por Máximo Kirchner. Y aunque Larroque también apuntó a la conducción de Cristina “por Whatsapp” vía terceros, Kicillof reconoce en la expresidenta a su única jefa. “Es la única conductora”, señala en su entorno. Difícil lidiar con un entuerto que tiene como protagonistas a madre e hijo.

A Larroque le respondió el senador nacional Mariano Recalde, con una reformulación de la frase original: "El que cuestiona a Cristina anda en algo rarísimo". Pero también cuestionó a Sergio Massa, al señalar que el kirchnerismo “no tuvo” candidato en 2023, una forma de despegarse de la derrota. O el reiterado facilismo del "no perdí porque no jugué".

Así, Recalde obligó al Frente Renovador a salir de la trinchera. “Me parece que hay que pensar antes de hablar, Mariano Recalde. Y también ser honesto intelectual para no volver a repetir los mismos errores. El candidato de todos fue Sergio Massa, porque TODOS creímos que era la mejor propuesta en un escenario electoral muy difícil”, dijo Sebastián Galmarini, director del Banco Provincia en su cuenta de X. “El encierro no fue una gran consejera en las diferentes ofertas electorales de los últimos años. Si te sirve, te paso los resultados”, agregó.

Como sea, mientras el massismo brega también por una renovación de autoridades, en la provincia más populosa del país también surgen nuevos antagonistas a la conducción camporista desde un nutrido grupo de intendentes: Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada), Julio Alak (La Plata) y Fernando Espinoza (La Matanza).

También Fernando Gray, de Esteban Echeverría, acaso el más explosivo a la hora de romper lanzas. En febrero, en la previa de la reunión del PJ bonaerense que lidera Máximo (y donde no tiene silla Kicillof), se bajó del convite expresando que ese liderazgo “era el pasado” y anunció la construcción de “una nueva línea interna”. En ese momento, se había juntado con el gobernador cordobés Martín Llaryora (por esos tiempos enfrentado a Milei). Ahora, en Provincia ensaya un eje con Facundo Moyano y con Juanchi Zabaleta, exintendente de Hurlingham desplazo por el camporista Damián Selci, quien lo derrotó en las PASO municipales.

Ziliotto asoma en el interior

En el plano de los gobernadores, la liga adelgazó tras las elecciones 2023 en las que cedió el poder en territorios como San Juan, San Luis (en ambos casos pese a la ley de lemas), Santa Cruz, Chaco, Santa Fe. En los hechos, hubo más deserciones postelectorales: Osvaldo Jaldo (Tucumán) con lazos oficialistas o Gustavo Sáenz (Salta) que reafirmó independencia para negociar sin nexos con la Casa Rosada. También provincialismos que orbitaban en UP tomaron un camino similar, como lo hizo el misionero Hugo Passalacqua del Frente Renovador de la Concordia.

En ese esquema, se aceleran los diálogos para tomar una posición común frente al Pacto de Mayo y las votaciones legislativas. “Vemos más viable que en Diputados se termine de rechazar el DNU 70/23 a que no se sancione la Ley de Bases”, expresaban desde el entorno de un gobernador. Además de Kicillof, también busca ponerse como referente del peronismo nacional el pampeano Sergio Ziliotto, ajeno a las redecillas bonaerenses y porteñas, y con una provincia acomodada en materia fiscal, hecho que le permite depender menos de los tironeos con Nación, en contexto de poda y baja recaudación.

No fue casual que a fines de la semana pasada, casi en simultáneo, Ziliotto y Kicillof presentaran respectivos escritos judiciales ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El pampeano, solicitando se restituyan los fondos de Anses para completar las jubilaciones de la caja provincial. El segundo, por partida doble: uno por el Fondo de Incentivo Docente (FONID) y otro por el Fondo de Fortalecimiento Fiscal (FOFOFI), que impacta especialmente en seguridad y transporte.

En esa misma carrera por la conducción, un poco más atrás, asoman el riojano Ricardo Quintela, de tono duro pero con menos cintura financiera, y el formoseño Gildo Insfrán, quien presidió el último congreso partidario en Ferro, el 22 de marzo. El catamarqueño Raúl Jalil está alineado al PJ, pero no deja de escuchar a la Casa Rosada para avanzar en proyectos ligados al litio.

Ziliotto y el fueguino Gustavo Melella, también dentro de UP, tallan en la combativa liga de gobernadores patagónicos. Un scrum que dejará libertad de acción a sus socios para lo inmediato. Así como el chubutense Ignacio Torres seguramente dé aval a la ley ómnibus (¿con rechazo a Ganancias en el apartado fiscal?) y esté en la foto de Córdoba junto a sus pares de Juntos por el Cambio, Ziliotto y Melella tomarán banderas en conjunto con los gobernadores peronistas.

Los “sueltos” en orden: el neuquino Rolando Figueroa más cerca del Gobierno, el rionegrino Alberto Weretilneck en una posición intermedia y el santacruceño Claudio Vidal algo más alejado. Este último, exsindicalista del petróleo, ya advirtió que sin recursos no hay Pacto de Mayo, pero esta mañana se reunió con el ministro del Interior, Guillermo Francos, quien en la previa de su viaje a la cumbre de la Región Centro intentó destrabar el apoyo. "De Pacto de Mayo no tenemos novedades. En cuanto a la ley bases, los temas que habíamos planteado como perjudiciales se fueron resolviendo", adelantó un gobernador a este medio.

La posición de los patagónicos, que fueron clave para el rechazo del DNU en el Senado al completar los votos que necesitaba UP en el recinto, serán acaso la variable que determinará el éxito de la imagen que Javier Milei dará desde Córdoba, en una suerte de pacto refundacional no solo del país, sino de su relación con las provincias.

Fuente: Ámbito.

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