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Estrategias post COVID para recuperar el gusto y el olfato

Un estudio de la Universidad de Cincinnati describió cómo se vio afectada la salud emocional de las personas que tuvieron alteraciones en los sentidos y las acciones eficaces que utilizaron para recuperarlos.

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Uno de los síntomas más comunes e inquietantes del COVID-19 es la pérdida del sentido del olfato. Puede aparecer durante la infección por el coronavirus y permanecer después de la fase aguda como parte del síndrome del Post Covid o COVID Prolongado.

Una nueva investigación de la Universidad de Cincinnati, en los Estados Unidos, descubrió mecanismos que ayudaron a pacientes con COVID-19 para afrontar la disminución del sentido del olfato, que afecta gravemente al sentido del gusto.

La combinación de la pérdida del olfato y el gusto, que también se conocen como sentidos quimiosensoriales, por el desarrollo de la enfermedad COVID-19 ha sido devastadora para los pacientes. Hay investigaciones que han demostrado que la pérdida de esos sentidos por la infección está asociada a la depresión, la ansiedad y el deterioro de la calidad de vida.

La doctora Katie Phillips, profesora adjunta del Departamento de Otorrinolaringología, Cirugía de Cabeza y Cuello de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati, en los Estados Unidos, comentó: “Una y otra vez escuchaba a la gente hablar de ‘no puedo saborear nada, pero estoy comiendo una tonelada de alimentos crujientes o echo de menos hacer x, y o z’, así que dije que tenemos que registrar lo que la gente está haciendo”. Ese tipo de afirmaciones eran frecuentes en los pacientes que atendían por el COVID-19.

Phillips resaltó que la gente se enfrentó a la pérdida del sentido del olfato empleando diversas estrategias. Algunos fueron a una tienda de velas o a una cafetería para experimentar los olores fuertes. Ella lo describe como un trabajo de ensayo y error. “Creo que sacar el conocimiento es la clave”, señaló. “Esto es algo que repito a mis pacientes.

Se trata más bien de cómo la gente en esa situación puede compensar. No creo que sea un mecanismo de tratamiento para la pérdida del gusto y el olfato. Se trata más bien de cómo afrontar esta pérdida”, añadió la investigadora.

En 2009, un grupo de investigadores alemanes liderado por el especialista Thomas Hummel describió la posibilidad de reentrenar el olfato gracias a la plasticidad cerebral. Para eso, se propone diseñar un protocolo individualizado según las prioridades de cada caso y el daño ocasionado. Esto hace de la terapia de entrenamiento un proceso personalizado.

La base del entrenamiento es que el paciente asocie diferentes olores con la memoria. Se trabaja con un solo olor por vez, la exposición repetida y la evocación de recuerdos asociados a esa sustancia suele traer de vuelta la sensación olfatoria. Los ejercicios duran entre 5 segundos y 5 minutos, y se realizan tres o cuatro veces por día, en un ámbito que permita mucha concentración.

Fuente: Infobae.

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