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Tengo un amigo antivacunas: ¿Lo dejo de ver o lo trato de convencer?

¿Qué pasa cuando un amigo o un familiar no se quiere vacunar? Especialistas y psicólogos debaten sobre un tema que nos interpela a todos.

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La escena transcurre en un grupo de whatsapp de amigos, escenario de intercambio de la nueva vida. La charla es sobre turnos, dosis, vacunas, síntomas, segundas dosis. En el grupo, S. se muestra preocupado: no le llega el turno, o le llega y no puede ir, o lo canceló y no le llega una nueva citación.

Algo de lo que sucede no está muy claro hasta que decide hablar: “No me quiero vacunar, no me da confianza una vacuna sin pruebas. No soy población de riesgo, prefiero esperar. Me daba vergüenza admitirlo pero ustedes son mis amigos, espero sepan entender”. Y se va del grupo, como si hubiera cometido una falta grave.

La situación sorprende al resto. S. no es un militante antivacunas, o un terraplanista, o un extremista de las opiniones más radicales en las redes sociales. Recibió las vacunas cuando era chico, va a jugar al fútbol todas las semanas desde que volvió la posibilidad de hacerlo, su decisión parece genuina aunque incomprensible para el resto.

Desde entonces, el grupo se desdobla en discusiones internas. ¿Qué hacer con S.? ¿Tratar de convencerlo? ¿Comprenderlo? ¿Lo podemos ver igual? ¿Si un vacunado también puede transmitir la enfermedad, qué diferencia hay entre él y nosotros? ¿Hasta qué punto la amistad se estira? Entre juzgar, comprender y persuadir aparecen tantas opciones para un debate que no estaban en los planes del grupo. ¿Qué hacer con un amigo antivacunas?

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“La vacunación es un tema muy sensible porque involucra aspectos de autocuidado por un lado pero también aspectos que tienen que ver del cuidado de los demás. En este sentido, la situación se complejiza mucho cuando alguien a quien queremos o frecuentamos un amigo o un familiar, decide no vacunarse”, explica Florencia Casabella, psicoanalista y directora de Désir Salud.

“Es normal que aparezcan diferentes reacciones. Por un lado queremos convencer a la persona de que se vacune con diferentes argumentos, pero eso por lo general no logra el efecto deseado. La persona no solo no se vacuna sino que se profundiza la diferencia y el malestar.

Y comprenderlo y hacer que la vida sigue suele ser difícil, para quienes consideran que la no vacunación no es una opción. Aceptar esta diferencia es a costa de un enorme malestar en el vínculo”, agrega Casabella.

Para la Organización Mundial de la Salud, el movimiento antivacunas representa una amenaza global. De hecho, la (OMS) publica anualmente una lista con las diez amenazas para la salud a nivel mundial, y entre ellas, junto al cambio climático, el SIDA y el dengue, incluyó al movimiento antivacunas. Incluso Facebook decidió intervenir contra los antivacunas y se decidió a desmantelar y censurar los comentarios relacionados con el tema.

En Argentina, la vacunación contra el Covid-19 no es obligatoria, aunque desde el Ministerio de Salud "se aboga por construir y fomentar la aceptación y confianza en la vacunación como una estrategia de salud pública, beneficiosas para el bienestar y la salur de las personas y la población, basada en evidencia científica contundente y que ha salvado millones de vidas en el mundo".

Según el distrito, la voluntad de obtener la vacuna alcanza hasta el 90% de la población, mucho mayor a otros países que cuestionan más la vacuna, como Francia o Estados Unidos. Pero los cosas están y la decisión tiene sus consecuencias.

Para el licenciado Federico Toledo, responsable de la Licenciatura en Psicología de UADE, “siempre es difícil aceptar la singularidad que nos hace humanos”. “El diálogo es el camino correcto, desde mi lugar yo pienso esto, vos pensas lo otro, puede haber un consenso.

En algún punto pasa con los fumadores. El fumador tiene derecho a fumar y el no-fumador tiene derecho a no querer soportar el humo del otro. Y sin embargo hay consensos posibles en esa relación, hay una posibilidad de intercambio”.

“Pero aquel que no quiere vacunarse tiene que aceptar que su decisión tiene consecuencias individuales y también a nivel social, que se va a perder cosas y lugares por haber tomado esa decisión”, agrega Ortega.

¿Hay posibilidad de vuelta atrás? Según un estudio de la UADE, la vuelta a la normalidad va a llevar mucho más tiempo de lo esperado.

Solange Finkelsztein, Coordinadora de Investigaciones de UADE, destacó que “A pesar de haber transcurrido un largo recorrido desde los inicios de la pandemia, la sociedad aún no ve claramente una vuelta a la normalidad, al menos no en el corto plazo”.

Por su parte, Constanza Cilley, Directora Ejecutiva de Voices!, remarcó que “El estudio muestra que no existe una idea clara en la sociedad sobre cuándo será la vuelta a la normalidad. En este contexto hay cierto pesimismo, ya que casi la mitad de la población pronostica que se podría tardar más de 1 año”.

Para Casabella, quizás la solución pueda estar en una decisión que es difícil de tomar: “No podemos forzar las relaciones cuando las diferencias no alejan”.

Y agrega: “De lo que se trata es poder reflexionar acerca de la importancia que tiene para nosotros la posición y la decisión que nuestros amigos y familiares toman respecto de la vacunación y aceptar que, en ocasiones, cuando la diferencia ideológica es muy grande, una amistad puede verse afectada y tal vez genera distanciamiento entre las personas. Y eso a veces también forma parte de la vida”.

Fuente: A24.

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