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Cómo se agudiza en la segunda ola la patología que ataca la psiquis del personal de salud

Los médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios, además de atender a los pacientes de COVID-19, reciben a los familiares de estos, sumando más carga de estrés.

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Todo empezó con un grito de la enfermera: el insulto, impublicable y extenso, se escuchó en uno de los pasillos del Hospital Álvarez, bien entrada la madrugada del domingo pasado. El receptor, un médico cansado, con varias horas extras sobre los hombros, devolvió el improperio subiendo aún más la apuesta semántica con sus palabras maldecidas. El hecho: un médico no había avisado al otro que el paciente que habían atendido hace unas horas tenía síntomas de COVID-19. Uno de los profesionales quedó totalmente expuesto al virus.

Los insultos duraron varios minutos. De un lado al otro. La escena, que ocurrió en un hospital de la Ciudad de Buenos Aires, se replica desde hace un año en muchos hospitales, clínicas y centros de salud de todo el país. El personal de salud, aquel que supo recibir los aplausos desde los balcones, ese que también salió a la calle hace poco para reclamar mejores sueldos y horas de descanso, con pocas vacaciones, sin francos y horas extras, los famosos trabajadores de la primera línea de fuego, están cansados. Y estresados.

La atención sin parar que vienen brindando en pandemia, ahora, con la segunda ola, los ubica en un lugar de peligrosidad que no tiene que ver solo con el contacto con el virus. Es la famosa pandemia mental; como el resto de la gente, ellos la viven más en carne propia por la cercanía y contacto diario con la enfermedad.

VECTLEU7JZHVFB72CARRPZBDG4"El 90% de los trabajadores de salud del país admitieron sufrir episodios de depresión y ansiedad por el temor a contagiar de coronavirus a alguno de sus familiares".

Agotamiento, ansiedad, trastornos del sueño y miedo a contagiarse e infectar a seres queridos pese a estar vacunados, son algunos parámetros revelados en una encuesta reciente a médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios de todo el país. Desde el comienzo de la pandemia, en diciembre de 2019 en todo el mundo, los trabajadores de la salud han estado en la primera línea de la respuesta de cada país luchando contra este nuevo patógeno que emergió en China y rápidamente se extendió a todos los países.

Este sector fue el que más ha sido afectado en la actual pandemia, trabajando para satisfacer el aumento repentino de infecciones y en la demanda y la carga de trabajo en muchas áreas médicas. En distintos grados de afectación, los médicos, enfermeros, anestesiólogos, terapistas de cuidados intensivos, y demás personal sanitario han experimentado una gran cantidad de factores estresantes psicológicos, incluidos el temor de contraer el virus y poner en peligro a sus seres queridos, preocupaciones por la falta de equipo de protección personal (EPP) y angustia relacionada con los resultados adversos del paciente y la pérdida de vidas, a pesar de sus mejores esfuerzos.

En la Argentina, el Conicet, en conjunto con las universidades de Buenos Aires (UBA), Adventista del Plata (UAP), Austral (UA) y de Ciencias Sociales y Empresariales (UCES), formó el denominado “Equipo de Investigación GPS Salud”, que se dedicó al trabajo en detalle para analizar el comportamiento y la situación psicológica de los trabajadores de la salud de la Argentina mediante una investigación longitudinal.

El informe tuvo una primera edición, con 809 casos recogidos entre el 6 y el 15 de abril, y una actualización con más de 1.500 casos, publicada tres semanas después. El documento fue titulado: “Preocupa la salud mental del personal de salud afectado a la atención de pacientes con COVID-19”. En él, se informó que el 90% de los trabajadores de salud del país admitieron sufrir episodios de depresión y ansiedad por el temor a contagiar de coronavirus a alguno de sus familiares.

MLBPD2TSQNHADPOU5MJY3LNRWI“El personal de salud está agotado”, reafirman todos los especialistas.

“En 2020 analizamos durante cinco períodos desde abril y junio, como repercutía la pandemia COVID-19 en el personal de salud, como médicos, enfermeros y todo aquel que trabaje en ese sector. Observamos una necesidad de tener apoyo psicológico como algo preponderante. Más del 85% requería tener uno en una encuesta de sanitarios de todo el país y de diferentes profesiones. Solo el 22% manifestó tener un grupo de apoyo para contener la salud mental”, explicó en una nota reciente con este medio, María Cristina Richaud, psicóloga e investigadora del Conicet.

“Estar quemado”

Es conocida la definición del síndrome de desgaste profesional, burnout o “estar quemado”. Se trata de un estado de agotamiento mental, afectivo y corporal resultante de exigencias agobiantes, angustia crónica e insatisfacción laboral. “La traducción subjetiva es el abatimiento, el desgano, la irritabilidad, la imposibilidad de conciliar un sueño reparador, la pérdida del sentido del trabajo e incluso de la vida.

El personal de enfermería y los médicos son los más afectados. Los resultados en el aspecto laboral son el absentismo, las licencias no sólo por infección sino también por la imposibilidad de trabajar, la disminución de la calidad asistencial, el tratar más aún a los pacientes como objetos, lo que a su vez redunda en daño moral sobre el que ejerce ese trabajo cada vez más técnico e inhumano”, explica a Infobae Gabriel Lombardi, director del Instituto de Investigaciones en Psicología (IPP) de la Universidad de Buenos Aires.

“Los trabajadores de primera línea en la pandemia experimentan además no sólo el horror por la avalancha de casos de COVID-19 y las inauditas tasas de letalidad, sino también la humillación por la impotencia a actuar verdaderamente como personal de “salud”, en condiciones epidemiológicas y económicas paupérrimas. El salario en Argentina de los trabajadores de la salud es ridículo en relación con la responsabilidad y exigencia del trabajo. La mejoría que se les ofrece con un bonito de seis mil pesos parece una burla cruel”, agrega Lombardi.

“El personal de salud está agotado”, reafirma a Infobae Sebastián Lapman, médico oncólogo, director de operaciones del Sanatorio Modelo de Caseros. Lapman dirigió un fotodocumental llamado “Covid desde adentro”, donde se propuso mostrar a través de imágenes, el trabajo del personal de salud de ese lugar. “Si bien tiene más conocimiento del comportamiento del virus y cómo tratarlo el hecho de convivir con el estrés de permanecer con la guardia alta hace tanto tiempo hace que sea inevitable sentirse agotado, agobiado y sobrepasado por la situación.

El hecho de tener pocas vacunas genera incertidumbre y altera las expectativas del personal para que calmen las aguas. Trabajamos en instituciones al borde del caos, con escasez de recursos, poca recambio en el personal y mal pagos. Agregando qué hay personal que no está vacunado o bien no tienen las dos dosis”, dice Lapman.

"Covid desde adentro", fotodocumental realizado por el Sanatorio Modelo de Caseros
Mariana Galván es médica por la UBA, especialista en Psiquiatría y referente de RedimaPsi. “Las condiciones laborales de quienes trabajamos en medicina presentan irregularidades a diario. Redima nace con el objetivo de formar una red de médicos de todo el país, interconectados por nodos, para ofrecer contención nacional frente a estos conflictos que atravesamos durante el ejercicio de nuestra profesión”, explica Galván.

Durante 2019 llevaron adelante la “Encuesta Mobbing, Burnout y Experiencias Traumáticas”. “Desde este punto de partida, y con el objetivo de conocer las condiciones laborales de profesionales de distintos puntos del país, el segundo semestre del año 2019 nos propusimos realizar una encuesta. Se trata de un cuestionario ad hock, autoadministrado, a través de la plataforma de formularios de google. El mismo data de 24 preguntas de opción múltiple.

La muestra tomada corresponde a 616 participantes”, cuenta Galván quien explica que la actualidad, están repitiendo está encuesta a fin de comparar resultados. Lo harán desde RedimaPsi, un nodo dentro de Redima que está conformado por médicos especialistas en psiquiatría.

VRCBBIESO6I2NT37MFU4GUR6XEEl tiempo que llevan trabajando sin descanso, las largas y extenuantes jornadas laborales, los honorarios y sueldos que obligan al pluriempleo y a su vez, estar más expuestos a contagiarse, son algunos de los temas que preocupan a los médicos.

Con el advenimiento de la pandemia por SARS-COV2, se sumaron temporalmente a colaborar en este nodo licenciados en Psicología. “Dentro de la red, RedimaPsi se encarga de brindar una primera contención al médico que, en el ejercicio de su profesión, sufre por ejemplo, un escrache por redes sociales, un episodio de violencia en su lugar de trabajo o se encuentra denunciado en la justicia, interconsultando en aquellos casos que resulte necesario a Redima Legales o Laboral”, cuenta Galván.

En cuanto a lo concerniente con las vacaciones, se les consultó en este estudio a quienes participaron, cuántas veces habían tomado vacaciones en los últimos cinco años. 310 personas (50,3%) respondieron 1 vez por año, 212 personas (34,4%) 2 o más veces al año, mientras que 76 (12,3%) respondieron menos de 1 vez al año. Por otra parte, 17 (2,8%) manifestó no haber tenido la opción de tomarse vacaciones, y 1 (0,2%) no haberlo requerido.

En cuanto al promedio de días de vacaciones que se toman por año, los profesionales respondieron: 291 (47,2%) entre 15 días y un mes, 233 (37.8%) menos de 15 días, 56 (9,1%) más de un mes, y 36 (5,8%) refirieron llevar más de un año sin tomar vacaciones.

En cuanto a la pregunta “Tomando como promedio los últimos cinco años, ¿con qué frecuencia tomó licencia por enfermedad?”, 206 médicos (33,4%) refirieron no haber necesitado licencia, 164 (26,6%) refirió menos de una vez al año, 94 (15,3%) refirieron no tener opción de tomarla, 84 (13,6%) una vez al año, y 68 (11,0%) 2 o más veces al año.

M2PIAF6FJBFAZERI7DUXJJT3DMSegún cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Argentina es el país de América Latina que menos cantidad de enfermeros tiene por habitante: solo hay matriculados 4,24 enfermeros por cada diez mil personas.

Cuando se consultó sobre el promedio de días que se toman por licencia por enfermedad al año, los encuestados respondieron: 394 (64,0%) llevaban más de un año sin tomar días por enfermedad, 183 (29,7%) menos de 15 días, 28 (4,5%) entre 15 días-1 mes, y 11 (1,8%) más de un mes.

La última sección del cuestionario, está dirigida a la percepción que tienen los médicos de haber padecido mobbing, burn out o situaciones traumáticas durante el ejercicio profesional y los modos de resolución de dichos conflictos. En cuanto a la pregunta relacionada a mobbing, 352 médicos (57,1%) afirmaron haberlo vivenciado, mientras que los restantes 264 (42,9%) respondieron de manera negativa.

Con respecto a la situación del personal de salud, Galván reflexiona: “Todo el personal de salud del país está física y mentalmente agotado. Los motivos son múltiples: el tiempo que llevamos trabajando sin descanso, las largas y extenuantes jornadas laborales, los magros honorarios/sueldos que nos obligan al pluriempleo y a su vez, a exponernos más a contagiarnos. Hay lugares en donde se acaba el oxígeno y es muy difícil conseguirlo. En relación al triage, estamos teniendo situaciones en las cuales la selección se hace entre dos pacientes que tienen posibilidad de sobrevida con el tratamiento adecuado. Esto claramente repercute en el profesional que debe elegir a quién destinar ese recurso escaso. Y el recurso es escaso porque no se tomaron las medidas correctas para que la demanda bajara. Diariamente nos enteramos de algún nuevo colega fallecido por COVID-19, de otros que aún no fueron vacunados o recibieron sólo una dosis. Tenemos más miedo de contagiar a nuestros seres queridos que de enfermar y morir nosotros mismos”.

Más cifras y estadísticas

ZU26M35ZTNA5NEEHDWK36YGBGUEn septiembre de 2020 la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) encuestó a más de 2000 trabajadores sanitarios (médicos, enfermeros, psicólogos, kinesiólogos, entre otros). “Miedo a contagiar a familiares o seres queridos, ansiedad e insomnio son algunos de los efectos que diferentes profesionales de la salud están experimentando desde el comienzo de la pandemia de COVID-19 a raíz del trabajo que realizan”, fue uno de los datos más concluyentes del sondeo.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Argentina es el país de América Latina que menos cantidad de enfermeros tiene por habitante: solo hay matriculados 4,24 enfermeros por cada 10.000 personas, según detalla el informe Distribución de la fuerza de trabajo en enfermería en la Región de las Américas realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si bien las cifras corresponden al año 2018, este déficit quedó acentuado con la llegada del COVID-19 durante 2020 y la necesidad de adaptarse a los desafíos sanitarios que conlleva una pandemia.

En septiembre de 2020 la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) encuestó a más de 2000 trabajadores sanitarios (médicos, enfermeros, psicólogos, kinesiólogos, entre otros). “Miedo a contagiar a familiares o seres queridos, ansiedad e insomnio son algunos de los efectos que diferentes profesionales de la salud están experimentando desde el comienzo de la pandemia de COVID-19 a raíz del trabajo que realizan”, fue uno de los datos más concluyentes del sondeo.

“Se necesita urgente un plan de mitigación de esta clase de impactos en el personal de la salud en el contexto de la pandemia”, advirtió el médico clínico y miembro de la FCA Carlos González Malla, uno de los autores del sondeo. En tanto el presidente de la FCA, Jorge Tartaglione, señaló que “a lo largo de todo el país los profesionales de la salud han mostrado una absoluta entrega. Sin embargo, hoy muchos enfrentan situaciones de discriminación por el trabajo que realizan y deben convivir a diario con el miedo a contagiar a sus seres queridos”. “Se trata de una realidad adversa que merece la atención tanto de las autoridades nacionales como de los directivos de instituciones sanitarias y de la población en su conjunto”, agregó.

El relevamiento arrojó que el 82% de los encuestados considera que su trabajo en el sector de la salud le generó “algún tipo de impacto emocional a raíz de la pandemia”. Entre los principales efectos que experimentaron desde el inicio de la circulación del SARS-CoV-2, mencionaron el miedo a contagiar a un familiar o ser querido, la ansiedad, el insomnio y la tristeza.

Buenas prácticas

3TTY6VSLPPY5LNVUS6NYSXMMCUUn médico habla con sus familiares totalmente protegido tanto él como su celular.

Cynthia Zaiatz es jefa del servicio de psicología del Sanatorio Modelo de Caseros, y propone algunas consideraciones que se deben tener en cuenta para la salud mental del personal de salud durante el brote del COVID-19 de la OMS:

- Proteger al personal del estrés crónico para que pueda cumplir con sus responsabilidades.

- Garantizar la información de buena calidad y actualizada a todo el personal.

- Planificar que los trabajadores alternen funciones de alto estrés con otras de menor estrés.

- Fomentar el compañerismo para brindar apoyo, gestionar el estrés y reforzar procedimientos seguros.

- Asegurar que el personal trabaje en equipo o en parejas.

- Incentivar y monitorizar los descansos en el trabajo.

- Implementar horarios flexibles.

- Facilitar y garantizar el acceso a los servicios de salud mental y apoyo psicosocial.

- Orientar en cómo ofrecer soporte emocional básico a las personas afectadas.

- Validar que “sentirse estresado es una experiencia por la que seguramente pasarán tanto usted como sus compañeros”.

- Aceptar que “el estrés y los sentimientos asociados no reflejan en absoluto que no sea capaz de hacer su trabajo o que sea débil”.

- Manejar el estrés y el bienestar psicosocial durante este tiempo es tan importante como cuidar la salud física.

- Asegurar tiempo para descansar y tomarse un respiro durante el trabajo o entre turnos.

- Ingerir suficientes alimentos saludables, realizar actividad física y mantener contacto con familiares y amistades.

- Evitar usar estrategias de afrontamiento poco útiles como el consumo de tabaco, alcohol u otras drogas.

- Aceptar que algunos trabajadores pueden experimentar que su familia o su entorno les evita debido al estigma o al miedo.

- Emplear el uso de métodos digitales como forma de mantener contacto con sus seres queridos.

- Dirigirse a sus compañeros, a su jefe u otras personas de confianza para encontrar apoyo: sus compañeros pueden estar teniendo experiencias similares a las suyas.

Fuente: Infobae.

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