Al igual que tras la crisis de 2001, subió la matrícula de las escuelas públicas

Argentina 22 de agosto de 2020
En 2019, todos los niveles educativos reflejaron una suba de alumnos en la gestión estatal y una caída en la privada. Alertan sobre una posible saturación si se da un salto fuerte en 2021
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2019 fue el quiebre de una tendencia que parecía imparable en el sistema educativo. Por primera vez desde 2002, la matrícula de las escuelas públicas aumentó y, al mismo tiempo, cayó la cantidad de alumnos en las privadas, según los últimos datos que publicó el Ministerio de Educación Nacional. Ahora, la mira está puesta en la pospandemia que posiblemente arrojará una migración mayor.

En 2018 se había empezado a ver un fenómeno en esa línea, pero solo se había registrado en la primaria. Ahora todos los niveles de la educación común evidencian una caída del sector privado y un crecimiento del público. En total, se matricularon 190 mil estudiantes más en la gestión estatal (2%) y 42 mil alumnos menos en la gestión privada (-1,2%).

Salvo excepciones puntuales, desde hace 80 años que la matrícula privada no deja de crecer en el país. Una de esas excepciones había sido después de la crisis de 2001, cuando los alumnos de la escuela pública aumentaron un 1,1% y los de colegios privados descendieron un 0,4%; una variación menor a la que se registró el año pasado.

Fuentes del Ministerio de Educación explicaron a Infobae: “No se puede saber nominalmente, pero sí podemos hacer un balance y ver que efectivamente hay una migración de la privada a la pública, inversa a la que se venía produciendo. Se puede observar una asociación entre estos datos y los de la crisis de 2001/2002, evidenciando que hay un marco económico que se vuelve condición de posibilidad, aunque puede que no sea la única explicación”.

La suba de la matrícula estatal y la baja de la privada atravesó a los cuatro niveles de enseñanza de la educación común: en inicial fue +2,7% en estatal y - 3.1% en privado; en primario, +0,7% y -1,1%; en secundario, +1,5% y -0,6%; y en superior, +3,1% y -0,8%.

La privatización de la educación argentina es un fenómeno de largo arrastre. A principios de los ’40, los alumnos de las primarias privadas solo representaban el 7,2% del total, pero el avance fue constante hasta dar el gran salto en la década del ’60. Curiosamente, bajo la retórica de la educación pública, en los doce años del kirchnerismo la tendencia no hizo más que acelerarse, lo que sus ministros asocian a una mejora en la economía de las familias. Curiosamente también, en el último año del macrismo volvió a subir la matrícula pública. Aunque, otra vez, la razón lógica es la recesión y la consecuente pérdida de poder adquisitivo.

“En lo inmediato no imagino otra razón que no sea esa”, consideró Alejandro Morduchowicz, especialista en planeamiento y economía de la educación. “Sin embargo, una de las funciones de estos indicadores es disparar estudios, investigaciones. Los que se hagan deberían permitir confirmar esta hipótesis e indagar otros posibles motivos, si es que los hubiera, además de profundizar en lo sucedido en las distintas provincias. Responder por qué en algunas eligieron escuelas estatales y en otras no tanto”, agregó.

La clase media, sobre todo, encontró en la escuela privada una suerte de “refugio” para eludir la escuela pública, desprestigiada en el imaginario colectivo. En 2019, pese al cambio de tendencia, 3 cada 10 familias pagaron por un servicio que tienen gratuito al alcance de la mano. El conflicto surgirá el año que viene si se comprueba, como es esperable, un salto más fuerte entre las gestiones por el impacto que dejará la pandemia y la extendida cuarentena.

Adelantarse al problema

A principios de 2021, podría desatarse entonces una disputa por las vacantes en los distritos de mayor presencia privada. A las golpeadas economías familiares se le sumará el eventual cierre de establecimientos que no hayan podido sostenerse por la pérdida de recaudación. Según informan las cámaras del sector, la morosidad en el pago de cuotas está por encima del 70 por ciento.

Para Morduchowicz, lo primero que habría que hacer es “un análisis de microplaneamiento” que contemple distintas variables: a) la disponibilidad de vacantes escuela por escuela y por nivel educativo, b) la cantidad de los alumnos por curso y por escuela, c) la cercanía o distancia geográfica entre escuelas (en las que hay vacantes, en las que no), y d) la posibilidad de contar con espacios alternativos en esas mismas escuelas ante una demanda mayor a la tradicional.

El otro punto a tener en cuenta, dice el especialista, es la modalidad de cursada del próximo ciclo lectivo. A partir de esa definición, que se dará en base al status sanitario, podría encontrarse mayor presión o alivio sobre el sistema. En caso de que se recupere por completo la asistencia presencial, es posible que el espacio físico no dé abasto. Al contrario, si se mantuviera el trabajo a distancia -o al menos híbrido- el escenario de desborde sería menos probable.

La evaluación de continuidad pedagógica nacional arrojó que la mayoría de las familias no piensa en cambiar a sus hijos de escuela. Sin embargo, advierten desde la cartera educativa nacional, “con el contexto económico como un motivo, no se descarta que pueda suceder una migración más fuerte” más allá de la intención de los adultos.

Por ahora, las autoridades provinciales no observan un problema. La coyuntura los obliga a enfocarse en lo urgente: las dificultades en la educación a distancia, el diseño del regreso a las aulas, el paso al año que viene. Pero en solo cuestión de meses algunas jurisdicciones podrían enfrentar una sobredemanda en el sector estatal.

En la Ciudad de Buenos Aires el panorama se avizora especialmente complejo. Es la única jurisdicción con más de la mitad de sus alumnos en la escuela privada. No obstante, los primeros datos oficiales que monitorea una mesa especial creada para seguir el tema son “alentadores”. Hasta el momento, no hubo salto de gestión

“Hay un estudio comparativo con la crisis de 2001, cuando también acechaba el mismo fantasma, y finalmente no ocurrió esa migración masiva. En términos reales, si ocurriera una migración similar o incluso superior a la de 2001, la Ciudad estaría en condiciones de absorberla”, aseguraron desde el ministerio de Educación porteño.

El otro foco de posible conflicto estará en la provincia de Buenos Aires. Si bien el sector privado representa el 30% del total, por el tamaño de su sistema son 1.5 millones los chicos que asisten a escuelas particulares.

Fuente: Infobae.

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