Madre soltera por elección: ¿por qué cada vez más mujeres deciden tener hijos solas?

Género 01 de diciembre de 2019
A diferencia de épocas anteriores, criar un niño sola ya no está mal visto. Cuáles son las dudas y los miedos que se presentan. La historia de dos profesionales.
826859_201911302001480000001

“Yo quería ser madre; siempre lo había querido”. A Cecilia se le ilumina la mirada, se le dibuja la sonrisa cuando recuerda cómo empezó todo. El deseo se cumplió en 2015. Ese año decidió que, a pesar de no tener una pareja, quería formar una familia. Ella, que es médica y realizó una importante carrera profesional en el exterior, se encontró a los 39 años con un muy buen trabajo, pero sin una relación estable. “Durante mucho tiempo había postergado mi sueño. El reloj biológico me decía: ‘tenés que hacer algo’. Así que lo hice... hice lo mejor que me pasó en la vida, que es mi hijo”, resume.

Para María Emilia -abogada, 41 años- la elección de ser madre sola fue más compleja y llegó después de un divorcio. Con su ex pareja habían planeado armar una familia. Pero las cosas se complicaron y la relación era insostenible. Después de varias idas y vueltas, se encontró en la cuarta década y con un deseo cada vez más fuerte de tener un hijo. Se planteó: “si espero conocer a otro hombre y tener una relación seria, voy a ser más abuela que mamá”. Entonces, empezó a averiguar por su cuenta, sin imaginarse que lo que estaba acostumbrada a ver en las películas o en el ámbito de la farándula existía muy cerca de su casa.

Consiguió un turno en una clínica y tras la primera consulta ya lo tenía en claro: iba a ser madre sola con una donación de espermatozoides. Lo que técnicamente se llama “Madre soltera por elección propia” (MSPE).

Ahora, que atraviesa el octavo mes de embarazo, se dio con una gran sorpresa. El suyo no es ni por casualidad un caso aislado. Es más, ya encontró un grupo de “MSPE” que se reúne mensualmente.

Lo confirman en los centros de fertilización asistida. Los profesionales aseguran que es una opción de familia por la que cada vez más mujeres optan. En general, ¿qué las lleva a tomar esa decisión? Para la médica ginecóloga especialista en reproducción asistida Natalia Vic son diversos los motivos que llevan a abordar la maternidad sin tener pareja. “Por causas laborales o sociales, en general el promedio de edad de las mujeres que deciden ser madres supera los 37 años. Son casos en los que apostaron mucho a lo profesional. Y llegan a esa edad con un alto deseo de ser madres, pero no se encuentran en una relación de pareja por lo que no pueden retrasar mucho más la maternidad y toman la decisión de afrontarla en soledad”, explicó. Según dice, lo viven con total naturalidad.

El ginecólogo Sergio Mirkin, también experto en reproducción asistida, se anima a decir que de un tiempo a esta parte quienes se deciden por ser madres solas ya no son solo profesionales de casi 40 años, apuradas por el reloj biológico. “El empoderamiento femenino hizo que se diversificara el perfil de las MSPE. Hoy hay muchas jóvenes de 30 que derriban prejuicios y que están decididas a tener un hijo sin padre”, explica.

A diferencia de épocas anteriores, criar a un niño sola ya no está mal visto. ¡Al contrario!, opina el especialista. Sin embargo, este tipo de maternidad despierta miedos y dudas. ¿Cuáles son los pro y los contra de criar en solitario? ¿Cuáles son los temores que se generan? Les preguntamos a María Emilia y a Cecilia. Aunque están orgullosas de lo que hicieron, aún les cuesta mostrar su testimonio con nombre y apellido.

“Vivimos en un país muy conservador; constantemente escucho comentarios de todo tipo. Muchos no saben tratar con familias monoparentales. En el jardincito al que iba mi hijo un día me citaron para preguntarme cómo hacían con el regalo del día del padre. Yo les respondí con naturalidad: papá no hay, que me dé el regalo a mí. Me consultaron si el padre ‘se había borrado’. Les explique la situación. ¿Sabés que me contestaron? No se preocupe, tenemos casos peores: un niño con perimetral. No sabía si reírme o llorar”, cuenta.

“La verdad es que mi hijo sabe todo, que hay familias con mamá sola, otras con papá solo, y están las con mamá y papá. Y es un niño súper feliz, al que no le falta nada… ni cariño, ni contención ni nada material”, analiza.

Criar con libertad

Consciente de que estaba sola para afrontar una crianza (no tiene abuelos), al principio Cecilia se quedó con un solo trabajo de los tres que tenía. Recién cuando el pequeño cumplió los dos años empezó a aumentar sus horas laborales.

La libertad de poder criarlo como ella quiere, sin tener que pedir opiniones ni permisos de nada, es lo que más valora de ser madre sola. “Somos él y yo para todo. Y mi hijo es un niño maravilloso. Jamás lo tuve que retar siquiera. Viajamos mucho, salimos, nos disfrutamos un montón”, cuenta. “No sufre por no tener padre porque nunca lo tuvo”, agrega.

Sobre cómo habló con el pequeño, Cecilia detalla: “siempre le dije la verdad: mamá eligió tenerte sola y fue a un médico que la ayudó para que vos nacieras”.

Cuando cuenta su historia despierta mucha sorpresa. A veces, admiración. “No es una decisión fácil de tomar. Sí creo que está buena cuando tus deseos de ser madre son muy fuertes. Pero hay cosas imprescindibles para afrontar este tipo de maternindad: estar muy segura emocionalmente y estar bien plantada en la vida, tener un trabajo fijo, estabilidad económica. Hay cosas a las que tenés que renunciar: a tener tiempo para vos sola, por ejemplo. Y tenés que contar con una alta dosis de fortaleza, porque solo te tiene a vos en el mundo. Ese, en parte, es uno de mis grandes miedos: que mi hijo pueda quedarse solo. Mis padres ya murieron y solo tengo una hermana fuera del país”, sostiene.

Para María Elena los temores pasan por otro lado: sabe que los momentos duros, desde poner límites hasta traer su bebé al mundo, van a recaer sobre ella sola. Pero se siente fuerte. Hace terapia y cuenta con el apoyo de sus padres y hermanos. Igualmente no le han faltado comentarios hirientes como por ejemplo: “un niño siempre tiene que tener un padre”. También le plantearon cómo hará cuando crezca y tenga curiosidades sobre su origen. “Iré con la verdad siempre e intentaré que lo asuma con naturalidad”, dice la mujer a la que ya no le importa nada. En un mes tendrá en sus brazos una nena y no hay otra situación que la haga más feliz en el mundo.

Fuente: La Gaceta Salta.

Boletín de noticias