Qué puede significar el desarme de las Leliq para los que ahorran en plazos fijos

El presidente electo Javier Milei fijó como prioridad “solucionar” los pasivos remunerados del Banco Central. Qué esperan los especialistas que suceda con los depósitos a interés.

Argentina
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Mientras el presidente electo Javier Milei lleva adelante conversaciones a toda velocidad para intentar completar su Gabinete de cara al traspaso de mando del 10 de diciembre, el ya elegido para ocupar el Ministerio de Economía, Luis Caputo, también arma su equipo y se prepara para avanzar con las dos prioridades más urgentes que fijó el líder libertario: un programa fiscal contractivo y el desarme de “la bomba de las Leliq”.

El propio Milei puso en el centro de la escena el problema de los pasivos remunerados del Banco Central que, para ser precisos, en los últimos días se ha ido convirtiendo más en una bomba de “Pases Pasivos” que de Leliq en la medida en que los bancos se están sacando de encima las Letras del Banco Central a 28 días de plazo y más, y se pasan a colocaciones con renovación diaria, a la espera de una definición.

Mientras que el mercado sigue atento a los detalles de una operación que, se espera, sea clave para definir los primeros meses de mandato del presidente electo hay un punto que por el momento poco se habla y es cuál es el rol de los ahorristas en este proceso.

Las Leliq y los Pases Pasivos -algo más de $28 billones en la actualidad- son la contraparte de los depósitos en pesos que están en los bancos por la falta de demanda de crédito privado a las tasas de tres dígitos porcentuales al año. Los interesados, en última instancia, no son solo las entidades financieras sino también los ahorristas que colocan sus ahorros a interés bancario.

La relación entre ahorristas y Leliq es la siguiente. Los ahorristas colocan depósitos en bancos, los bancos pagan una tasa por esos depósitos y, para poder pagarla, necesitan colocar los pesos de sus clientes en algún préstamo o instrumento que de un rendimiento suficiente, dado el 133% nominal anual que paga en la actualidad un plazo fijo a 30 días. Sin una enorme demanda de préstamos y un exceso de dinero que el Banco Central tiene que reducir de alguna manera, buena parte de ese rendimiento surge de las vituperadas Leliq. El dinero en Leliq, y ahora en Pases Pasivos, es el de los depósitos de los ahoristas argentinos.

Estrategia estudiada con varios supuestos

En un informe de mayo último, la consultora que dirige Luis Caputo -Anker- había evaluado la posibilidad técnica de dolarizar y desarmar el stock de Leliq y Pases. Aunque no daba señales claras de que fuera deseable, si trazaba un mecanismo financiero que al menos lo haría posible.

El mecanismo consistía en buscar financiamiento de mercado por unos USD 12.000 millones, como máximo, colocando tenencias del Banco Central y la Anses como colateral. Obtener otros USD 4.000 millones vendiendo la cartera de acciones de la Anses y entre 10.000 y 15.000 millones de dólares más de fondos frescos que se podrían obtener del FMI, según especulaba el análisis de ese entonces. Ese dinero, explicaba el texto, se podría utilizar para la recompra de los pasivos del Banco Central, remunerados o no.

Los dólares conseguidos servirían para darle salida a los tenedores de depósitos en pesos que se desarmarían ante la desaparición de las Leliq. O para solventar activos financieros que funcionaran como respaldo de los depósitos en pesos que los bancos colocan en esas letras del Banco Central.

Hay mucho que no está especificado de la forma en que ese desarme debería concretarse. Y muchas alternativas posibles.

Si bien la dolarización parece haber pasado a un segundo plano -o al rol de una reforma de “tercera generación”- la urgencia por reducir los pasivos remunerados del Banco Central se mantiene. Pero si el esquema planteado por Caputo hace seis meses sigue vigente hoy es una duda.

Pero el acuerdo entre los especialistas es que, cualquiera sea la ingeniería, los últimos interesados en el tema -los depositantes- no deberían “ni enterarse”, en el sentido de no percibir absolutamente ninguna pérdida durante el proceso.

Fuente: Infobae.

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