A dónde podrían ir los votos que quedaron “huérfanos” después de las elecciones generales

Los realineamientos tras la virtual ruptura de Juntos por el Cambio y su posible incidencia en la segunda vuelta. Cuánto suman los sufragios que se quedaron “sin candidato”. Analogías y diferencias con la elección de 2015.

Argentina
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La decisión de Patricia Bullrich de hacer público su apoyo a Javier Milei, promovida por Mauricio Macri, provocó un cimbronazo dentro de Juntos por el Cambio que lo dejó al borde de la ruptura, y generó un realineamiento del escenario político a tres semanas del balotaje. Más allá del anuncio de la presidenta del PRO, la pregunta que todos se hacen hoy es: ¿cuánto incidirá su posicionamiento en el resultado de la segunda vuelta? Hay visiones contrapuestas sobre la hipotética transferencia de votos de la -hasta esta semana- principal coalición opositora hacia el líder de La Libertad Avanza, y el costo que pagaría Milei por su acercamiento a la “casta política” que tantas veces denostó.

El PRO más duro apuesta a vencer a Massa como principal objetivo y frenar “20 años de hegemonía del peronismo”, según la hipótesis que repiten Bullrich y Macri. La animosidad entre el ex presidente y el actual ministro de Economía es mutua, y hoy pareciera el principal motor de la decisión impulsada por Macri.

En las elecciones del domingo, el candidato de Unión por la Patria obtuvo 9,6 millones de votos, el 36,7% de los sufragios afirmativos, 1,7 millones de votos más que Milei, una diferencia de 6,7 puntos que superó la mayoría de los pronósticos. Hay quienes consideran que es demasiado amplia para revertirse, y quienes aseguran que es remontable y que el final del balotaje está abierto. Ponen el acento en el volumen de los que no eligieron al candidato oficialista y dividieron su voto entre dos propuestas opositaras. En 2015, Macri había logrado revertir la derrota en primera vuelta, pero el electorado estaba mucho más polarizado y la brecha entre ambos había sido mucho menor: había sacado menos de 3 puntos que Daniel Scioli.

Se descuenta que Massa y Milei retendrán los votos que lograron en las generales, pero considerando que ambos tienen un nivel de rechazo alto, surge el interrogante de cuántos votos podría aumentar cada uno. Otro incógnita es cuántos electores terminarán optando por el voto en blanco o impugnado, como rechazo al menú electoral. En el balotaje, el ganador se consagra con solo un voto más que el adversario. A diferencia de las generales, no requiere alcanzar un porcentaje mínimo ni conseguir una determinada diferencia sobre el segundo.

Bullrich obtuvo el domingo 6,2 millones de votos, el 23,83%. El referente libertario sostuvo esta semana que el 53% que resulta de la suma de ambos, “es un piso” para la segunda vuelta y que “dos tercios de la población eligió cambiar”. Pero no hay ninguna certeza de que esa sumatoria de votos a LLA y Juntos por el Cambio pueda reproducirse linealmente el 19 de noviembre. “Es un error de lectura de Milei decir que ese 53% votó ‘por la libertad’. Muchos de los votantes de Bullrich seguramente no están de acuerdo”, advierte la consultora Shila Vilker.

Los votos “sin dueño”

Según el análisis realizado por Infobae, los votos que quedaron “sin dueño” después de las generales suman en total 9.570.356 voluntades que podrían ir a alguno de los dos candidatos que compiten en el balotaje. La cifra incluye a los electores que fueron a las urnas el 22 de octubre, pero eligieron a otros candidatos que no eran ni Massa ni Milei, votaron en blanco o impugnaron su voto.

Los cuatro distritos con mayor caudal de votos a distribuir son Buenos Aires, donde hubo 3.441.078 votos emitidos que no fueron ni a Massa ni a Milei (el 35,96% del total de los sufragios “huérfanos”); Córdoba, con 1.254.385 sufragios (13,11%); Ciudad de Buenos Aires, con 941.175 (9,83%) y Santa Fe, con 811.432 (8,48%).

Los candidatos deberán disputarse, además, los 1.784.315 votos (6,78%) obtenidos por Juan Schiaretti. Crítico del oficialismo, el candidato peronista en estas elecciones estuvo cerca de llegar a un acuerdo electoral con Juntos antes de las PASO, promovido por Morales y Rodríguez Larreta, que terminaron vetando Bullrich y Macri. Según la medición de CB, 37% de los votantes de Schiaretti dicen que votarían a Milei en el balotaje, un 26,5% a Massa, un 19,3% lo haría en blanco o se abstendrá, y un 17,1% no sabe aún. La inclinación por el libertario no sorprende por ser Córdoba una provincia antikirchnerista donde siempre le fue muy bien a Juntos.

En cuanto a los 709.932 votos que sacó Myriam Bregman (2,7%), de acuerdo a CB un 52,7% elegiría a Massa el 19 de noviembre, apenas el 1,1% a Milei, 14,3% votaría en blanco o no iría a votar, y casi un 32% no sabe qué hará.

Varios analistas avizoran un posible crecimiento del voto en blanco. Entre las PASO y las generales se había reducido de 1.356.480 (5,5%) a 554.161 (2%). Estas cifras implicaron que 802.319 votantes que en agosto habían optado por hacerlo en blanco, el domingo pasado eligieron a alguno de los cinco candidatos. Sin embargo, en el balotaje podrían volver a manifestar su disconformidad con las dos opciones electorales disponibles.

Fuente: Infobae.

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