Urgencia

Género 05 de febrero de 2019
La violencia de género no cede y frente a ella, el sistema institucional no ha encontrado formas de contención pese a los esfuerzos que se hacen en ese sentido. Casi 300 femicidios durante 2018 y en lo que va del año, muestran el rostro más duro de esta problemática.
Femicidios (datos)

Hace un poco menos de tres décadas, la cuestión de derechos humanos no se focalizaba en esta tragedia. Un informe de la CEPAL de 1996, destacaba la falta de datos estadísticos que podrían revelar la verdadera magnitud del fenómeno en América Latina y el Caribe, obstaculizando su mejor comprensión. Pero se suponía que su incidencia era mucho más alta que lo consignado en los registros oficiales y tenía un carácter epidemiológico. Los datos disponibles por entonces provenían especialmente de investigaciones y documentos de organizaciones no gubernamentales y de la investigación académica.

Y hoy sigue teniendo en la primera línea, empujando el carro de las demandas y las protestas, a esos mismos protagonistas. El mayor logro fue el estado de conciencia impuesto en la sociedad, que ha permitido movilizar a la mayor parte de las mujeres que ahora denuncian que son víctimas o se solidarizan con quienes lo son.

Ha quedado establecido que la violencia de género está directamente vinculada a la desigual distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y mujeres en la sociedad, que perpetúan la desvalorización de lo femenino y su subordinación a lo masculino. Esto es, el factor de riesgo o de vulnerabilidad es el solo hecho de ser mujer y ello convierte a la mitad de la población en una potencial víctima si no se revierte tal situación. No es patrimonio de clases sociales o regiones geográficas.

Esto ha llevado a que las Mujeres de la Matria Latinoamericana hayan iniciado una campaña de recolección de firmas en todo el país, exigiendo al Estado Nacional la declaración de  la emergencia por violencias machistas. La iniciativa contiene la demanda de medidas concretas y efectivas para su prevención, asistencia y erradicación.

No se trata de lograr marcos declamativos sino acciones precisas que deben emanar de ellos, de legislación vigente y de programas contemplados presupuestariamente pero que no se expresan en la realidad. Es el caso de la Educación Sexual Integral, el Patrocinio Jurídico Gratuito o la habilitación de casas de protección para mujeres en situación de violencia y riesgo de vida, que entre otras medidas reclama Mumalá para su aplicación urgente.

Los dos últimos casos de feminicidios justifican esa premura. No es solo violencia sino una forma de locura como en el caso de la embarazada sometida a una cesárea cuando ya estaba muerta o la enferma de cáncer asesinada pese a la condena que arrastraba.

No se pueden tapar estas situaciones con otras demandas sociales. Debe correrse cualquier velo que intente ocultar a qué extremos llega el intento de negar derechos humanos, nada más que por mantener posiciones de poder.

Fuente: Aries On Line.